lunes, 16 de noviembre de 2020

Ser Felices

San Josemaría ... contó un proyecto que llevaba muy dentro: deseaba escribir, cuando fuera posible, un pequeño librito que titularía Tratado de la felicidad o, simplemente, De la felicidad. Les leyó el posible inicio: «Jesús y yo queremos que seas feliz, aquí y en el otro mundo». Aunque ese libro no llegó a ver la luz, ese comienzo vale la pena por sí solo.
Así podría definirse nuestra misión como apóstoles: junto a Jesús, tratar de hacer felices a los demás.

Cristo desea hacernos canales de su gracia, de sus milagros; al llamarnos a su barca nos ha regalado la sed de su corazón. Todos tenemos, gracias al bautismo, alma sacerdotal, es decir, la capacidad de ser mediadores; nos ha enviado para dar fruto y para que nuestro fruto dure (cfr. Jn 15,16).

Y justamente eso es lo que significa disfrutar: percibir o gozar los productos y utilidades de algo. Es posible que algunas veces nos fijemos solo en las dificultades.

El Papa Francisco ha querido que invoquemos a María como Madre de Misericordia y Madre de Esperanza. A ella acudimos, Causa de la Alegría.

De "un apóstol disfruta siempre" (https://opusdei.org/es-es/document/un-apostol-que-disfruta-siempre/)

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