lunes, 4 de mayo de 2020

Educar en tiempos de confinamiento

Este año es el 50 aniversario de Institució Familiar d'Educació y, como no hemos podido celebrarlo con vosotros, hemos organizado un encuentro alternativo: un ciclo de conferencias entre el 4 y el 15 de mayo que nos ayuden a superar la difícil situación que nos ha tocado vivir.
Un grupo de amigos y amigas, expertos en sus ámbitos, nos acompañarán en esta iniciativa. Nos hablarán de aquello que habitualmente tratamos en las reuniones trimestrales: familia, educación, valores, hábitos, emociones, entusiasmo, felicidad, resiliencia, autonomía…
Podréis seguir las conferencias en directo en nuestro canal de Youtube y hacer preguntas a los ponentes o, verlas cuando queráis, en el mismo canal.
Encontraréis toda la información, los perfiles completos de los ponentes y los enlaces a las charlas a: https://webinar.institucio.org
También podéis obtener el programa entero del ciclo pulsando AQUÍ



Carta del Papa Francisco por el mes de mayo

Queridos hermanos y hermanas:

   Se aproxima el mes de mayo, en el que el pueblo de Dios manifiesta con particular intensidad su amor y devoción a la Virgen María. En este mes, es tradición rezar el Rosario en casa, con la familia. Las restricciones de la pandemia nos han “obligado” a valorizar esta dimensión doméstica, también desde un punto de vista espiritual. 

   Por eso, he pensado proponerles a todos que redescubramos la belleza de rezar el Rosario en casa durante el mes de mayo. Ustedes pueden elegir, según la situación, rezarlo juntos o de manera personal, apreciando lo bueno de ambas posibilidades. Pero, en cualquier caso, hay un secreto para hacerlo: la sencillez; y es fácil encontrar, incluso en internet, buenos esquemas de oración para seguir. 

   Además, les ofrezco dos textos de oraciones a la Virgen que pueden recitar al final del Rosario, y que yo mismo diré durante el mes de mayo, unido espiritualmente a ustedes. Los adjunto a esta carta para que estén a disposición de todos. 

   Queridos hermanos y hermanas: Contemplar juntos el rostro de Cristo con el corazón de María, nuestra Madre, nos unirá todavía más como familia espiritual y nos ayudará a superar esta prueba. Rezaré por ustedes, especialmente por los que más sufren, y ustedes, por favor, recen por mí. Les agradezco y los bendigo de corazón. 

Roma, San Juan de Letrán, 25 de abril de 2020, Fiesta de san Marcos, evangelista. 

Francisco



Oración a María 

Oh María, 
tú resplandeces siempre en nuestro camino 
como un signo de salvación y esperanza. 
A ti nos encomendamos, Salud de los enfermos, 
que al pie de la cruz fuiste asociada al dolor de Jesús, 
manteniendo firme tu fe. 
Tú, Salvación del pueblo romano, 
sabes lo que necesitamos 
y estamos seguros de que lo concederás 
para que, como en Caná de Galilea, 
vuelvan la alegría y la fiesta 
después de esta prueba. 
Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre 
y hacer lo que Jesús nos dirá, 
Él que tomó nuestro sufrimiento sobre sí mismo 
y se cargó de nuestros dolores para guiarnos a través de la cruz, 
a la alegría de la resurrección. Amén. 
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, 
no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, 
antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.


Oración a María 


«Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios». 
En la dramática situación actual, llena de sufrimientos y angustias que 
oprimen al mundo entero, acudimos a ti, Madre de Dios y Madre nuestra, y 
buscamos refugio bajo tu protección. 
Oh Virgen María, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos en esta pandemia 
de coronavirus, y consuela a los que se encuentran confundidos y lloran por la 
pérdida de sus seres queridos, a veces sepultados de un modo que hiere el 
alma. Sostiene a aquellos que están angustiados porque, para evitar el contagio, 
no pueden estar cerca de las personas enfermas. Infunde confianza a quienes 
viven en el temor de un futuro incierto y de las consecuencias en la economía 
y en el trabajo. 
Madre de Dios y Madre nuestra, implora al Padre de misericordia que esta 
dura prueba termine y que volvamos a encontrar un horizonte de esperanza y 
de paz. Como en Caná, intercede ante tu Divino Hijo, pidiéndole que consuele a 
las familias de los enfermos y de las víctimas, y que abra sus corazones a la 
esperanza. Protege a los médicos, a los enfermeros, al personal sanitario, a los 
voluntarios que en este periodo de emergencia combaten en primera línea y 
arriesgan sus vidas para salvar otras vidas. Acompaña su heroico esfuerzo y 
concédeles fuerza, bondad y salud. 
Permanece junto a quienes asisten, noche y día, a los enfermos, y a los 
sacerdotes que, con solicitud pastoral y compromiso evangélico, tratan de 
ayudar y sostener a todos. 
Virgen Santa, ilumina las mentes de los hombres y mujeres de ciencia, 
para que encuentren las soluciones adecuadas y se venza este virus. 
Asiste a los líderes de las naciones, para que actúen con sabiduría, diligencia y 
generosidad, socorriendo a los que carecen de lo necesario para vivir, 
planificando soluciones sociales y económicas de largo alcance y con un espíritu 
de solidaridad. 
Santa María, toca las conciencias para que las grandes sumas de dinero 
utilizadas en la incrementación y en el perfeccionamiento de armamentos sean 
 destinadas a promover estudios adecuados para la prevención de futuras catástrofes similares. 
Madre amantísima, acrecienta en el mundo el sentido de pertenencia a una 
única y gran familia, tomando conciencia del vínculo que nos une a todos, 
para que, con un espíritu fraterno y solidario, salgamos en ayuda de las numerosas 
formas de pobreza y situaciones de miseria. Anima la firmeza en la fe, la 
perseverancia en el servicio y la constancia en la oración. 
Oh María, Consuelo de los afligidos, abraza a todos tus hijos atribulados, haz 
que Dios nos libere con su mano poderosa de esta terrible epidemia y que la 
vida pueda reanudar su curso normal con serenidad. 
Nos encomendamos a Ti, que brillas en nuestro camino como signo de 
salvación y de esperanza. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! 
Amén.