viernes, 24 de abril de 2020

Plan de formación 3r trimestre

Apreciadas familias. Empezamos el tercer trimestre con mucha ilusión por seguir trabajando el plan de formación con vuestros hijos. En este sentido queremos haceros un resumen de los temas que se van a tratar a lo largo de esta última evaluación. Ya sabéis que existe una web en la que tenéis todos los materiales y videos del Personal and Family Project y a la que podéis acceder pulsando AQUÍ


Dado que el confinamiento nos cogió a todos por sorpresa, algunos materiales del tercer trimestre, sobretodo de 2º a 4º de ESO, no se pudieron acabar de elaborar por lo que todavía no figuran en la web. Ahora ya los tenemos preparados y se han hecho llegar a los tutores para que los puedan trabajar con vuestros hijos. Como todavía no figuran en la web, a continuación tenéis los detalles sobre los temas, las fortalezas, los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU así como las obras de misericordia asociadas:

2º de ESO

Tema de compromiso social: Problemas medioambientales, sostenibilidad y consumo responsable.

Obra de misericordia: dar de beber al que tiene sed.

Agenda 2030: objetivos de desarrollo sostenible 7 (energía asequible y no contaminante) y 13 (acción por el clima)

Fortalezas 3r trimestre: autonomía y sociabilidad.


Fortalezas - 2 ESO Trimestre 1 from Connecta+ on Vimeo.

3º y 4º de ESO

Tema de compromiso social: desigualdades sociales. Pobreza en el mundo

Obra de misericordia: vestir al desnudo.

Agenda 2030: objetivos de desarrollo sostenible 1 (fin de la pobreza) y 10 (reducción de las desigualdades)

Fortalezas 3r trimestre: autonomía y sociabilidad.


Fortalezas – 3 y 4 ESO Trimestre 1 from Connecta+ on Vimeo.

jueves, 23 de abril de 2020

Dar cobijo al Señor en tiempos del Coronavirus.

Queridas familias. Este mes, Don Rafael ha preparado una meditación titulada "Dar cobijo al Señor en tiempos del Coronavirus" y la compartimos con todos vosotros. Podéis acceder al video pulsando AQUÍ


También vais a encontrar algunas lecturas asociadas en los siguientes enlaces:

- La comunión espiritual que repetía San José María

- Junto al Sagrario


¡Recibid todos un cordial y afectuoso saludo!

viernes, 17 de abril de 2020

Nuevo Boletín Contraste

!Hola a todos!

AQUÍ os dejamos enlace para un nuevo boletín de la revista contraste, en esta ocasión podréis encontrar información muy interesante sobre:

- Artículo: Tic-Tok. La red social de moda

- Cine: Los profesores de Saint Denis. Una maravillosa película de educación

- Series: Disney + llega a España.

- Web: Agus&Monsters. Lecturas y más cosas


jueves, 16 de abril de 2020

¡Vela al Santísimo On-Line!


Hoy, jueves 16 de abril, de 18:00 a 19:00, podéis seguir On-Line la Vela al Santísimo desde el oratorio del Club Juvenil Alfabia.










martes, 14 de abril de 2020

Mensaje de Pascua de Mons. Fernando Ocariz

Queridas familias, a continuación os dejamos un video con el mensaje de felicitación de las Pascuas del prelado del Opus Dei, Monseñor Fernando Ocáriz. Lo más importante es que nos anima a todos a pedir una Fe renovada en el Señor. ¡Felices Pascuas a todos!


jueves, 9 de abril de 2020

Vive los monumentos desde casa

Después de la Misa vespertina del Jueves Santo, (el primer día del Triduo Pascual) la Iglesia tiene como costumbre piadosa hacer un monumento para resaltar la Eucaristía y exponerla de una manera solemne para la adoración de los fieles. Además, en algunos países existe la devoción popular de visitar siete monumentos distintos durante la noche Jueves Santo y la mañana del viernes, como un modo de acompañar al Señor en el que fuera su recorrido previo a la Pasión. Este año, como los fieles no podrán salir de casa para asistir a los Oficios, la Iglesia ha pedido que no se instalen monumentos. No obstante, en muchos lugares se retransmitirá en directo el Sagrario durante una horas, para que quien quiera pueda dedicar un tiempo a la adoración y el agradecimiento a Jesús, acompañándolo en la Oración del Huerto la noche en que fue entregado. Pulsando aquí te proponemos un modo para que puedas vivir esta tradición desde tu casa.

sábado, 4 de abril de 2020

Vivir la Semana Santa desde casa.

Aquí tenéis unos enlaces para que, los que queráis, podáis vivir desde casa la Semana Santa (Clicar encima del título y os redireccionará):




Un concurso para hacer con los niños sobre la vida de Jesús (a partir del número 14, corresponden a las escenas de Semana Santa):





Mensaje Capellanía Aixa-Llaüt Semana Santa

Queridas familias,
Llevamos ya bastantes días confinados -quién nos iba a decir que utilizaríamos tanto esta palabra para definir nuestra forma de vivir durante un tiempo- y seguro que echamos en falta tantas cosas… 
Al menos a mí, me viene a la cabeza ahora la imagen del aparcamiento del colegio a la salida de clase: encontrarse con unos y otros y detenerse, aunque sólo sea un momento, para saludarse y comentar algo. 
Hay cosas que se han detenido… pero la vida sigue, nosotros seguimos.
El próximo domingo, con la fiesta de los Ramos, empieza la Semana Santa, y en esos días habríamos empezado las vacaciones en el colegio.
Este año serán unas vacaciones especiales, sin duda. Pero seguirá siendo Semana Santa.

De vez en cuando a los alumnos, cuando llegan algunos días de fiesta les pregunto:
-       ¿Sabéis por qué no vendremos al colegio estos días?
 En ocasiones les añado:
-       ¿Sabéis gracias a quién hacemos fiesta?
Como ya me lo han oído otras veces, me responden con seguridad:
-       ¡Gracias a Jesús!
                        …si es Navidad o Pascua.
-       ¡Gracias a la Virgen María!
                        … cuando celebramos la Inmaculada.
-       ¡Gracias a Sant Sebastià!
-       ¡Gracias a San José!
Y así es. Hacemos fiesta porque nos acordamos de ellos. Como procuramos hacer fiesta al recordar el día de nuestro nacimiento o el de las personas que queremos.

¡Hacemos fiesta!
Días de fiesta para recordar.
Días de fiesta para celebrar.

Y ¿qué recordaremos estos días?
Nos lo explica en pocas palabras este texto que lee el sacerdote para introducir la celebración del Domingo de Ramos:

Queridos hermanos: Ya desde el principio de la Cuaresma nos venimos preparando con obras de penitencia y caridad. Hoy, cercana ya la Noche santa de la Pascua, nos disponemos a inaugurar, en comunión con toda la Iglesia, la celebración anual de los misterios de la pasión y resurrección de Jesucristo, misterios que empezaron con la solemne entrada de Jesús en Jerusalén.
Por ello, recordando con fe y devoción la entrada triunfal de Jesucristo en la ciudad santa, le acompañaremos con nuestros cantos, para que, participando ahora de su cruz, merezcamos un día tener parte en su resurrección.

Conmemoramos la celebración anual de los misterios de la pasión y resurrección de Jesucristo, y así, nosotros, participando ahora de su cruz, mereceremos un día tener parte en su resurrección.

Días inimaginables: confinamiento, dolor por tantas muertes y tanto sufrimiento, incertidumbre, preocupación: por la salud, por el trabajo, por la economía en general…

Semana Santa especial, ¡tan distinta a las otras!... Pero Semana Santa.

Con todas estas circunstancias, me vino a la cabeza un texto que forma parte de un libro que leí hacer tiempo, y que releo, en parte,  por estas fechas cada año. Su autor -Bruckberger- recuerda una experiencia que tuvo contemplando un cuadro. Nos confiesa que hace treinta años que lo vio y que, lo que nos transmite en su escrito, es la impresión que le causó.
Anoto esta precisión, porque los detalles que da del cuadro no se ajustan a la realidad: en aquel tiempo no disponía de Internet para poder confrontarlo, y por eso nos deja por escrito, no lo que el cuadro es, sino lo que, en aquel momento, a él le transmitió. Lo reconoce al contárnoslo: seguramente he inventado detalles, nos dice.
Pero, el que no pudiera confrontar con Google sus recuerdos, me parece que a nosotros nos beneficia, porque sus conclusiones son muy ricas y nos pueden ayudar en estos momentos.

Aquí tenéis el texto:

Hace casi treinta años que no he vuelto a Viena. Una de las más poderosas razones que me impulsan a volver es ir a ver el gran cuadro de Brueghel el Viejo llamado Jesús con la cruz a cuestas. Por lo que recuerdo, se diría de lejos un inmenso ramillete de flores. Al acercarse, uno descubre que cada una de esas "flores" es un medallón tratado como miniatura que representa una escena diferente. Entonces se va de descubrimiento en descubrimiento. No recuerdo los detalles, o más bien he vivido tanto con ese cuadro en mi corazón y me ha acompañado tanto, que seguramente he inventado detalles: hay un hombre asaltado por ladrones, una mujer abandonada, un hombre asesinado por la espalda, una madre que tiene en sus rodillas el cadáver de su niñito, un leproso con sus sonajas, una mujer que pare con dolor, un agonizante en su lecho de muerte, un acusado ante sus jueces, un condenado al que van a ahorcar, y prescindo de tantos como invento, pero del significado del cuadro me acuerdo muy bien: es un inventario del dolor humano. Ahora bien, entre todos los medallones, tratado como cualquiera de ellos, ni siquiera en el centro del cuadro, sino perdido entre la masa al azar, está Jesús con la cruz a cuestas.
Brueghel había comprendido que no hay ya angustia, que no hay ya apuro en el mundo en que no pueda tener parte Jesucristo: es uno de nosotros en la miseria común, pero ninguno de nosotros tiene poder para impedir que Jesucristo sea nuestro compañero de miseria. Ha entrado en la miseria del hombre, hasta el punto de que ya no hay, en verdad, ningún dolor humano en este mundo que sea del todo solitario. Ha roto la soledad de nuestra desgracia. En Jesucristo con la cruz a cuestas, Dios ha entrado por refracción en todas nuestras penas.

Jesús con nosotros, uno de nosotros.
Pero sigamos adelante, porque sí nos damos cuenta de eso, entonces experimentaremos lo que nos dice el Papa.

El Papa Francisco nos ha mostrado que la Semana Santa nos recuerda año tras año que, siempre, después de la Cruz llega la Resurrección:

Cuando todo parece perdido, cuando ya no queda nadie porque herirán «al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño» (Mt 26, 31), es entonces cuando Dios interviene con el poder de la resurrección. La resurrección de Jesús no es el final feliz de una hermoso cuento, no es el happy end de una película; sino la intervención de Dios Padre allí donde se rompe la esperanza humana. En el momento en el que todo parece perdido, en el momento del dolor, en el que muchas personas sienten la necesidad de bajar de la cruz, es el momento más cercano a la resurrección. La noche se hace más oscura precisamente antes de que comience la luz. En el momento más oscuro interviene Dios y resucita.
Jesús, que eligió pasar por esta senda, nos llama a seguirlo por su mismo camino de humillación. Cuando en ciertos momentos de la vida no encontramos algún camino de salida para nuestras dificultades, cuando precipitamos en la oscuridad más densa, es el momento de nuestra humillación y despojo total, la hora en la que experimentamos que somos frágiles y pecadores. Es precisamente entonces, en ese momento, que no debemos ocultar nuestro fracaso, sino abrirnos confiados a la esperanza en Dios, como hizo Jesús. AUDIENCIA GENERAL Miércoles 16 de abril de 2014

Abrirnos confiados a la esperanza de Dios.

Y, en otro momento nos mostraba el camino para lograrlo: 
¿Cómo salir de esa experiencia negativa de abandono, de lejanía de amor? Hay un solo remedio para salir de esas experiencias: hacer aquello que yo no recibí. Si tú no recibiste comprensión, sé comprensivo con los demás. Si no recibiste amor, ama a los demás. Si sentiste el dolor de la soledad, acércate a aquellos que están solos. La carne se cura con la carne y Dios se hizo carne para curarnos a nosotros. Hagamos lo mismo nosotros con los demás». Discurso en el estadio Kerasani de Nairobi, 27-XI-2015

Hagamos lo mismo nosotros con los demás.

Lo que estamos viendo estos días: lo que tantas personas están haciendo por los enfermos; lo que tantas otras hacen para servirnos… Son esas personas a las que salimos a aplaudir cada día puntualmente…
Hagamos lo mismo nosotros: estos días, en confinamiento, con los más cercanos -con los muy, muy cercanos, podríamos decir-.
Porque esto nos debería servir de preparación, de aprendizaje, para 
después… para siempre.

Que no se nos olvide.


El Papa nos lo decía el otro día desde una plaza de San Pedro desierta y bajo la lluvia:  
Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.

Que no se nos olvide.

Estamos escuchando mucho en este tiempo que esta crisis nos hará mejores, que debería hacernos mejores.
Está en nuestras manos.
Pero debemos tener en cuenta que tendemos a ser olvidadizos.

Leía en un artículo:

Lo más revelador es que las crisis nos siguen sorprendiendo, que el presente funciona como una gigantesca distracción, tenemos una obsesiva atención a lo inmediato, la centralidad que tiene en nuestras democracias el elemento competitivo, nuestra escasa capacidad estratégica y de previsión.

Por eso os decía al principio que esta no puede ser una Semana Santa más, y copio lo que escribía allí:
Conmemoramos la celebración anual de los misterios de la pasión y resurrección de Jesucristo, y así, nosotros, participando ahora de su cruz, mereceremos un día tener parte en su resurrección.

Estamos participando de su cruz, casi sin querer… 
Es el momento -como nos recordaba el Papa- de abrirnos confiados a la esperanza en Dios, como hizo Jesús, y así descubriremos esa bendita pertenencia común: esa pertenencia de hermanos.

Un saludo muy afectuoso a todos.
Capellanía aixa-llaüt

jueves, 2 de abril de 2020

Scolarest se queda en casa

Desde Eurest, en estos días de confinamiento, nos proponen un menú diario para que las familias ahorréis tiempo y aprovechéis recursos, disfrutando en familia con una alimentación variada y equilibrada que te proponemos en #Scolarestsequedaencasa

Pulsando AQUÍ accederéis a la web de Scolarest y a todos los menús que cuelgan cada día.




miércoles, 1 de abril de 2020

Cuaresma en cuarentena

Desde el departamento de Capellanía de Aixa-Llaüt, os hacemos llegar una serie de recomendaciones para vivir la cuaresma durante esta cuarentena. Las encontraréis todas resumidas en la siguiente presentación a la que podéis acceder pulsando AQUÍ

Capellanía Aixa-Llaüt



El impacto de las emociones en la inteligencia de los niños

¿Cuál es el impacto de las emociones en el nivel de inteligencias de los niños?

Elsa Punset os lo explica en este video.


Ser feliz: cómo gestionar las emociones

La importancia de la gestión de la motivación, la felicidad, el estrés, la superación personal, las gestión de las emociones y la relación entre mente y cuerpo... ¡Todo en este video de Marian Rojas Estapé!


Los beneficios de la inteligencia emocional para nuestros hijos.

Aquí os dejamos un video del psicólogo Daniel Goleman sobre los beneficios de la inteligencia emocional en los hijos.


Plan Familiar COVID-19

En estos días de confinamiento, os animamos a concretar en familia los retos familiares de cada una de las 6 fortalezas del Personal and Family Project. Como familia, ¿a qué nos comprometemos todos?
Podéis colgar el documento en algún lugar de la casa donde todos lo vean.  Esperamos que sea una manera más de aprovechar estos días en familia.


Indulgencia plenaria

La Penitenciaría Apostólica concede el “don de indulgencias especiales” a los fieles afectados por la enfermedad del Covid-19, a los trabajadores de la salud, a los familiares y a todos aquellos que, incluso con la oración, cuidan de ellos. También recuerda a los fieles la posibilidad de la absolución colectiva en este momento de emergencia sanitaria.



Vivir la Misa en casa es posible

La cuarentena y el necesario aislamiento de estos días pueden ser una oportunidad para participar diariamente en la Santa Misa. Aunque la gran mayoría no tenemos la posibilidad de ir a la Iglesia sí tenemos más tiempo para seguir cada día la Misa online. Aquí tenéis un enlace en donde podréis encontrar todos los horarios de Misa on-line que se están ofreciendo en estos momentos.

https://www.misas.org/docs/medios

Así mismo, os dejamos aquí otro enlace con un post muy bueno de la web de la Prelatura del Opus Dei con seis buenos consejos para poder vivir bien la Misa On-line.

Homilía Papa Francisco Urbi et Orbe

«Al atardecer» (Mc 4,35). Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas. Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos.

Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús. Mientras los discípulos, lógicamente, estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, ¿qué hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dormía tranquilo, confiado en el Padre —es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo—. Después de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigió a los discípulos con un tono de reproche: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (v. 40).

Tratemos de entenderlo. ¿En qué consiste la falta de fe de los discípulos que se contrapone a la confianza de Jesús? Ellos no habían dejado de creer en Él; de hecho, lo invocaron. Pero veamos cómo lo invocan: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» (v. 38). No te importa: pensaron que Jesús se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atención. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que más duele es cuando escuchamos decir: “¿Es que no te importo?”. Es una frase que lastima y desata tormentas en el corazón. También habrá sacudido a Jesús, porque a Él le importamos más que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados.

La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad. La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.

Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela se dirige a todos. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa. No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos
continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo. Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl
2,12). Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás. Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en
las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras,
transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo. Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza. Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere.

El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar. El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado. El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos
habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza.

Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a a creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios
donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad. En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza. «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe pétrea de Pedro, esta tarde me gustaría confiarlos a todos al Señor, a través de la intercesión de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios. Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque Tú nos cuidas”
(cf. 1 P 5,7).

Enfrentándose a una situación nunca vista

Vivimos auténticos momentos de incertidumbre, nos enfrentamos a una situación nunca vista. Desde hace ya más de una semana muchas familias vivimos confinadas en casa sin poder salir. Desde el colegio Aixa-Llaüt nos organizamos los primeros días para poder seguir en contacto con vuestros hijos, generando materiales y clases on-line. Ahora pretendemos dar un paso más y no olvidarnos de la importancia que tiene la formación en nuestro proyecto educativo. Así nace el blog Momentos para pensar

En esto días son muchos los materiales, textos, videos o enlaces web que nos han ido llegando. En este sentido nos gustaría poder unificar los contenidos formativos de más utilidad a través de este blog y ponerlos a vuestro alcance de manera sencilla. Si os suscribís, cada vez que colguemos un tema nuevo, os llegará un aviso mediante e-mail.

Aquí tenéis un video breve cargado de optimismo que es lo que más necesitamos en estos días de dificultad.